Memoria de presentación

Memoria de presentación

 

La política siempre me encantó, desde de niña. En mi casa siempre se habló de política. Siempre fui acostumbrada por mis padres a tener una actitud crítica delante de los acontecimientos de la sociedad. En la Universidad de Coimbra participé activamente en las reuniones de estudiantes. Pero nunca pertenecí a ningún organismo de dirección o a una juventud partidaria. Siempre fui muy independiente e inconformista. A mí no me interesa los cargos políticos, pero sin entender cómo se distribuí el poder en nuestra sociedad. Y como se esa distribución puede ser más justa y más demócrata. Dese modo, yo soy movida pelas cuestiones y no pelas certezas. Como a Descartes yo tengo dudas, y acredito que tener dudas es fértil. Descartes probó que existía porque tenía dudas. Yo no sé que puedo descubrir con las mías, pero sigo buscando.

En el mundo de ahora muchos retos nos hacen frente. Y son las cuestiones sociales, más que las cuestiones ambientáis, las que más me intranquilizan. A pobreza encontrase cada vez más en el corazón de la “rica” Europa. La populación de los países en desarrollo marchase de sus pueblos, empujada pela necesidad, en busca del sueño occidental, que es cada vez más una ilusión. En el llamado mundo “rico” occidental fermentase el odio contra los inmigrantes y contra los beneficiarios de las ayudas sociales del Estado. En la Europa se antes, cuando empezó la crisis económica, se llamó el Estado como salvador, ahora, lo denominan como o monstro con sus déficits. Tomándose medidas para lo tornar más pequeño. Traducídnosle eso de lo tornar más pequeño en lo tornar menos social, porque los gastos en ayudas sociales son los primeros a ser cortados. Dese modo, los pobres están cada vez más pobres y menos protegidos, ya no los llegaba el miedo del desempleo. Recuérdese que desigualdades sociales traen tensiones sociales. ¡Y la historia ensénanos que las tensiones sociales pueden traer la guerra!

Por eso, yo pienso que no es por tener caído el muro de Berlín, que se dictó el fin de las ideologías. Pero no estoy hablando de seguir combatiendo por viejas “teologías”, (teorías que puestas en prueba fracasaron). O que quiero decir es que existe un espacio vacío y una necesidad de continuar buscando soluciones para un mundo mejor. Como hacer el mundo mejor es la cuestión. No la sé contestar, todavía busco la repuesta. Pienso como Durkheim, que el investigador tiene una misión, haciendo ciencia para que con las buenas soluciones encontradas ayude a transformar la sociedad positivamente. Investigar es eso, tomar una responsabilidad delante de la sociedad. Yo quiero asumir la mía, especialmente ahora, en nuestros años difíciles con esta grande crisis. Por eso quiero estudiar ciencias políticas, para complementar mi formación de base, quiero tener un papel activo en la construcción de la sociedad del futuro.